Exclusivo

Hoy por hoy

Una vez más hay que decirlo. El Gobierno parece estar viviendo en una realidad alterna, alejado totalmente de la nuestra, producto de la pandemia. Este año terminaremos con déficit fiscal que solo puede ser cubierto con nuevas y multimillonarias deudas; y el panorama para 2021 es similar, pero el presupuesto general del Estado no refleja este nuevo contexto. El ritmo de gastos no cesa y, lo que es peor, se gasta en asuntos que pueden aguardar, en obras innecesarias o, sencillamente, porque algún funcionario está empeñado en sacar su tajada de la pandemia. El Gobierno no ha hecho un solo sacrificio que valga la pena mencionar para contener el ritmo de gastos, ni ahora ni en el futuro. Los subsidios -que se cuentan por miles de millones de dólares- se mantienen, a pesar de que el dinero no alcanzará para pagarlos, y una vez más el remedio será peor que la enfermedad: más préstamos. Como vamos, pronto veremos copada nuestra ya saturada capacidad de deuda. La incompetencia de nuestros funcionarios está fuera de control y sus inaceptables errores no los pagarán ellos, sino, una vez más, el pueblo panameño.