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Hoy por hoy

La labor que hacen los integrantes de la Comisión Nacional de Reformas Electorales –en especial los que representan a la sociedad civil– es invalorable en el afán de hacer más transparente el proceso electoral en Panamá e impedir que, con artilugios legales, personas que buscan protección política logren evadir la justicia, como es el caso de eliminar –por ejemplo– el fuero penal electoral del que abusan algunos, con el trasnochado y gastado argumento de la “persecución política”. Ahora, por primera vez, se logró obtener los votos necesarios en esta comisión para eliminar dicho fuero, un logro importante que, empero, no cuenta con el voto favorable de los partidos de la coalición de gobierno –que, además, controla la Asamblea Nacional– por lo que es fácil deducir qué harán con esta reforma, un privilegio innecesario, pero que querrán conservar de todos modos. Y esa es la forma en que el esfuerzo de muchos meses en la Comisión Nacional de Reformas Electorales es despreciado e ignorado por políticos a los que solo les importa salvar el pellejo si los llama la justicia. Si los encargados de aprobar esos cambios en la Asamblea fueran personas con compromisos y valores morales sólidos, no habría problema. Pero todos somos conscientes de las carencias de nuestros “honorables” diputados.