Exclusivo

Hoy por hoy

Siguiendo el ejemplo del Gobierno Central, los gobiernos locales de no pocos municipios parecen haber enloquecido. En Arraiján, se destinaron gastos de movilización por medio millón de dólares; el alcalde de San Miguelito se asignó a sí mismo miles de dólares mensuales para los mismos gastos; en Colón, el alcalde pretendía desembolsar $600 mil en luces de colores “para el verano”, acto suspendido por la Dirección General de Contrataciones Públicas, que le pidió reconsiderara el gasto, tanto por el alto consumo en electricidad como por la pandemia. Esta gente no entiende el alcance de lo que ocurre con la economía, devastada por la Covid-19. Son los gobiernos –en buena parte– los responsables de nuestras penurias y, lejos de renunciar a sus viciadas prácticas de gobernanza, quieren conservarlas para garantizarse el poder que necesitan para enriquecerse. Por ello, es reprochable –una vez más– que en el diálogo de la Caja de Seguro Social, el Gobierno controle –con el número de representantes– las decisiones que se tomen. Precisamente, han sido los gobernantes los que han conducido a la institución a su virtual bancarrota. ¿Cuándo pararán?