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Médicos, estudiantes, gremios, ciudadanos y el país entero rechaza la idea de bajar la puntuación mínima para certificar la idoneidad de los aspirantes al título de doctor en medicina. No se entiende por qué ahora, cuando aparentemente ha pasado ya lo peor de la pandemia y la capacidad del sistema sanitario se ha estabilizado, el Ministerio de Salud se sale con esto. Estas certificaciones buscan probar el grado de calificación de los estudiantes, pero si la exigencia mínima de puntos pasa del 42% al 34.5%, disminuye la calidad en la formación de nuestros médicos. Esto es sintomático de que en Panamá todo se hace al revés, porque, en vez de elevar los estándares y promover y proveer mejores niveles de educación, los bajan, con el agravante de que el ejercicio de la medicina está reducido exclusivamente a los nacionales. ¿Qué pretende el Minsa? ¿Convertir a nuestros estudiantes en médicos mediocres? Claramente, esto es jugar con la vida de los pacientes. Mientras tanto, nuestros políticos, cuando enferman, son los primeros en pedir el avión presidencial y la plata de la partida discrecional para que los lleven a atenderse con médicos extranjeros. Como siempre, lo ancho para ellos, lo angosto para el resto.