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Hoy por hoy

Las deudas comienzan a pesarnos. Hasta 2025, Panamá tendrá que pagar más de $10 mil 500 millones y, de ese total, casi el 36% debe ser pagado en 2024. Pero Panamá probablemente busque otro camino, pues será difícil hacerle frente con el desplome de las recaudaciones fiscales. Ese camino es el refinanciamiento, pero nuestra calificación de riesgo ha ido cayendo y ahora poco falta para perderla. Eso significaría que el costo del refinanciamiento podría ser mayor, por el riesgo que no poder hacer frente a sus compromisos. Este era el escenario que no queríamos ver y mucho menos sufrir, pues es muy probable que de ahora en adelante seamos testigos de una caída importante en las inversiones gubernamentales o de servicios públicos; de tener que pagar impuestos solo para pagar la adiposa planilla del Gobierno, pues en lo único que piensan los políticos es en mantener a sus secuaces contentos para que, llegado el momento, sirvan a sus intereses y aspiraciones reeleccionistas. Nos vienen días difíciles, y no todo es porque nuestra economía esté severamente perjudicada por la pandemia, sino porque, sabiendo lo que deben hacer, nuestros gobernantes preferirán complacerse a sí mismos que hacer lo correcto.