Hoy por hoy

La suculencia de presidir la Asamblea Nacional no es algo que se pueda ocultar. Actualmente, los aspirantes para ocupar el cargo son todos del partido en el poder, el PRD. Lo que está en juego son prebendas y el poder para negociar con el Ejecutivo, órganos estos que se disputan gobernar el país. No siempre fue así. Antes, el Legislativo se dedicaba a lo suyo: a hacer leyes y, aunque poco lo hacía, ejercía controles y contrapesos. Pero lo de hoy es la rapiña. Los diputados han encontrado la forma de hacer negocios, de obtener con el chantaje algo de dinero y obras para sus circuitos, con la intención de ser reelegidos. Pero también se procuran privilegios. Negocian en el mercado negro favores inconfesables y fondos estatales que, una vez en sus manos, desaparecen por arte de magia, así como ocurrió con los bates de Benicio Robinson, que, a propósito, es uno de los supuestos candidatos a presidir la Asamblea. No nos extrañe que bajo su presidencia la magia alcance su máximo esplendor, así como los actos de derroche en plena época de escasez. Robinson, incluso, ha llegado a expresar que hasta merece ser presidente de la República. Si la merece por carecer de méritos, moral y capacidad, no hay duda de que tiene razón.

Edición Impresa