La decepción no pudo ser más sentida cuando se supo del fallo de la Corte Suprema de Justicia que absolvió de delitos sexuales contra mujeres, incluida una menor de edad, a un diputado del partido gobernante, el PRD. Había una esperanza, aunque pequeña, de conocer la verdad, de que se hiciera justicia, pero ya no hay razón para tenerla. Los actos sexuales inapropiados y libidinosos o la violación causan mucho dolor y vergüenza a las víctimas y, por ello, en muchos casos, los depredadores tienen éxito, pues se aprovechan de esas circunstancias. Pero en este caso, hubo víctimas que reunieron el valor para querellar a un miembro del partido más poderoso del país, con la esperanza de recibir justicia. No fue así. Las víctimas, avergonzadas, salieron de la audiencia bañadas en llanto, frustradas, desencantadas del perverso sistema de justicia que tenemos, mientras el diputado sonreía, complacido. Ahora veremos a este sujeto en la Asamblea Nacional votando para aprobar iniciativas legislativas dirigidas a niños, mujeres y familia, sobre asuntos en los que ha perdido toda moral para hacerlo. Ese es el ADN de los diputados.
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18 abr 2021 - 05:04 AM