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Hoy por hoy

Nuestro sistema judicial está plagado de formalismos que impiden –con gran éxito, además– que en panamá haya real justicia. Los abogados en Panamá, lejos de litigar en el fondo, concentran todos sus esfuerzos en detener los casos; presentar recursos dilatorios e inconducentes. Es decir, pleitean la forma, casi nunca el fondo, con lo cual, lo único que logran es que las dudas y las sospechas se profundicen no solo en el sistema judicial, sino en la inocencia de sus clientes. Ganar un caso dilatando o por prescripción no aclara si el acusado es inocente; por el contrario, genera una percepción contraria. El Segundo Tribunal Superior está sentado sobre un expediente de alto perfil: el caso por presunto peculado y blanqueo de capitales en la construcción de la fase II del Corredor Vía Brasil, la Vía Domingo Díaz y el Casco Antiguo de la Ciudad de Panamá, caso este en el que los que pagaron coimas confesaron todos los detalles: personajes, circunstancias, los soborno, etc. Pero está estancado desde el pasado mes de noviembre en los despachos de los honorables magistrados de este tribunal, esperando ¿qué?, ¿la prescripción?, ¿qué se resuelva solo? Por favor, magistrados, empiecen a respetarse a sí mismos para que el resto podamos hacerlo.