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Hoy por hoy

Las cuestionables expresiones del abogado Ronier Ortiz sobre los periodistas han provocado un rechazo generalizado. Decir que asesinan periodistas por meterse en asuntos que no les interesa -refiriéndose a la larga lista de reporteros víctimas de homicidio en México, perpetrados por el crimen organizado- es de una bajeza indescriptible. Entendemos que un cliente suyo le debe pagar muy bien para defenderlo dentro y fuera de los tribunales, pero argumentar que los periodistas merecen ser asesinados revela lo torcido que está su juicio. Y dado que es más emoción que razón lo que hay en la superficie y en el milimétrico fondo de sus pensamientos, sepa que lo que hace no es más que incitar a la violencia contra medios y periodistas, incluso, contra el mismo medio en el que pronunció sus exabruptos “filosóficos”. Sus palabras y actitud son de odio, seguramente contagiado en ese enrarecido entorno en el que convive. Lo que quiere es lo mismo que pretenden sujetos que no creen en la democracia, que viven a gusto sofocando derechos de terceros. Pero lo que ha conseguido es que tomemos conciencia de que nuestras libertades -incluida la de expresión- no son un regalo y hay que defenderlas siempre de individuos como él.