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Hoy por hoy

La Lotería Nacional de Beneficencia ha sido históricamente esquilmada por grupos políticos que sin ningún tipo de pudor abusan descaradamente de una institución creada para apoyar a aquellos panameños con grandes necesidades. Engordan sus bolsillos y los de sus allegados sin rastros de arrepentimiento. Inflan la planilla para pagar favores de todo tipo y, lo que es peor, han convertido la nobleza que en sus inicios caracterizaba a la institución en un foco más de corrupción. Otro hoyo negro en el que se sienten seguros de poder hacer lo que les venga en gana con la tranquilidad de que no les pasará nada. Lo peor de esta tragedia es que el país entero conoce lo que sucede, los perpetradores no lo esconden y sus copartidarios hasta lo denuncian. Es hora de que alguien le ponga un alto y sin cortapisas a la garulilla del Molirena, que con la excusa de ser parte de la alianza del gobierno se sabe intocable. Ese alguien es el jefe del gobierno, el presidente Laurentino Cortizo, quien parece utilizar el principio de la presunción de inocencia a conveniencia. ¡Qué decepción! Muchos le creyeron cuando dijo que no habría intocables.