Desde los encarnizados debates de la Ley 51 de 2005, no habíamos aprendido tanto sobre la CSS como durante esta pandemia. Por un lado, fuimos testigos de desprendidos gestos de solidaridad y dedicación del personal sanitario, verdaderos héroes de esta lucha. Sin embargo, no faltaron la irresponsabilidad y hambre de poder de quienes, con todo y la amenaza del virus, ven en la calamidad la oportunidad de hacer nuevos negociados y acaparar más espacios en una institución que, pese a su precariedad y supuesta autonomía, en muchas formas no es otra cosa que otro botín político. Ni la pandemia, ni las cifras preocupantes que comienzan a surgir de la mesa del diálogo, han podido cambiar la tendencia alcista de la planilla de la CSS en los últimos años. Claro, nos referimos al nombramiento de personal administrativo, no a la apremiante necesidad de contratar más médicos y enfermeros. Las manos en el símbolo de la Caja ya sostienen a una tanda de gente que poco o nada tendría que hacer allí. La voracidad de este apetito es digna de un cardumen de pirañas. Atacan sin contemplación y muerden lo que sea. Si esto sigue así, lo único seguro en el Seguro, es que no habrá nada que digerir.
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29 may 2021 - 05:03 AM