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Hoy por hoy

Al ponernos frente una portada como la presente, queda claro que no en vano existe la percepción de que el país está hundido en el fango de la corrupción: Odebrecht, Lotería, incluso el caso en Costa Rica de una empresa con obras en Panamá -confesa de haber pagado millones en sobornos a funcionarios locales- y cuya investigación tendrá rebotes en el país. Esta semana, fue divulgado un estudio que contiene un índice sobre la capacidad para combatir la corrupción. Obviamente, no hubo sorpresas: como siempre, nuestra evaluación es mala. Y la razón de ello es porque nuestros funcionarios están en negación. No oyen ni ven ni huelen ni sienten; ni intuición tienen. Solo hay que ver lo que pasó esta semana con las bolsas con comida. Cientos en una casa particular, sin una buena razón para ello, y lo único que alcanzan a decir siete ministros o sus representantes es que han dado instrucciones para cooperar en la investigación. Si eso fuera verdad, la pesquisa culminaría en menos de una semana. Medio Gabinete y no puede seguirle la pista a unas cuantas bolsas con comida. Por eso, el país apesta a chanchullo, robo y negociados. Y estas son las portadas que resultan del descaro y la eterna maleantería.