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La figura del “ministro consejero” no existe en nuestro ordenamiento gubernamental. Es un cargo inventado en varias administracione. El cargo de asesor sí existe, por lo que nunca fue necesario distinguir como “ministro consejero” a persona alguna. Sin embargo, el actual presidente de la República le ha dado a sus ministros consejeros funciones reservadas a funcionarios que ya existen y que son los que tienen que dar la cara en la Asamblea, por ejemplo, cuando acuden por alguna razón. Por ello, y con buen tino, la Corte Suprema de Justicia le ha dado trámite a una demanda de inconstitucionalidad contra tales designaciones, pues no es parte de nuestras leyes. Si el presidente desea el consejo de expertos, puede obtenerlo de personas idóneas a las que se les asignan emolumentos para cumplir con esa función. Pero lo que hacen sus actuales “ministros consejeros” va mucho más allá de asesorar. Toman decisiones e, incluso, ejecutan funciones para las cuales no están facultados por ley. Sus labores en el Ejecutivo equivalen, en el Órgano Judicial, a tomar decisiones jurídicas formales sin legitimidad alguna, pues carecen del cargo oficial para hacerlo. Ya es hora de ponerle un alto a estos inventos.