Ha llegado la hora cero para el segundo juicio de los pinchazos. Se supone que debe empezar hoy, pero con el acusado estrella, cualquier cosa puede ocurrir, ya que si algo hacen bien sus abogados, es tratar de dilatar con recursos legales la celebración de la audiencia. Curiosamente, los que el imputado señalaba como los responsables de que estuviera siendo enjuiciado, ya no están en el escenario, por lo que ha buscado nuevos protagonistas para reemplazarlos en sus absurdas fantasías, que luego difunde en sus cuentas de redes sociales y medios de comunicación. Lo cierto es que, teniendo los medios para aclarar toda su situación, lo que quiere es evitar que se lleve a cabo el juicio a como dé lugar. Tiene a todo un equipo de abogados haciendo lo imposible para obstaculizar que se realice un juicio en el que él podría limpiar su nombre, en especial, porque pretende que los panameños nuevamente le demos un voto de confianza para dirigir el país desde la Presidencia de la República. Pero, bajo las actuales circunstancias, no basta con que él reclame su inocencia. El juicio debe despejar toda duda sobre su presunta participación en el espionaje de comunicaciones privadas de decenas de panameños y extranjeros. De lo contrario, sencillamente, las dudas persistirán.
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22 jun 2021 - 05:00 AM