Ayer, en el juicio de los pinchazos, no hubo sorpresas, pero, eso sí, mucho descaro. Ni el expresidente Ricardo Martinelli ni su abogada Alma Cortés se presentaron a la audiencia y, en su lugar, enviaron excusas: el primero, convalecencia en un hospital tras una cirugía en la columna , y la segunda, una impostergable cita en el odontólogo por una caries. Y no hubo sorpresas, porque llevamos semanas viendo cómo el expresidente dejaba el baile y la parranda para mostrar en redes sociales supuestas enfermedades que lo llevarían a una cama de hospital en vez de al banquillo de los acusados. Fue un escenario preparado para que, precisamente, no hubiese sorpresas cuando se abriera el telón. Bien ha hecho el tribunal en nombrarle un defensor de oficio si no se presenta en dos semanas. Pero ya el vocero del expresidente respondió que Martinelli estará en recuperación seis meses y luego de eso hará terapia. Las excusas de todos ellos dejan ver con absoluta claridad el profundo desprecio que sienten y manifiestan abiertamente por la justicia y las víctimas de los pinchazos. Aquí cabe una de las frases preferidas del exgobernante: ¿es que acaso estas evasivas no violan el debido proceso de las víctimas?
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23 jun 2021 - 05:04 AM
