El Gobieno de Laurentino Cortizo ha pagado y seguirá pagando a empresas de dudosa reputación, a la luz de la mediocre calidad de las obras que entregan al Estado. Nadie en este gobierno parece preocupado por los elevados y disparatados costos de esos proyectos y mucho menos de que una obra sea recibida cumpliendo con los estándares técnicos y materiales de primera, que es por lo que se paga. El director de Pandeportes debería haber sido despedido por la pésima gestión en el cambio de la grama del Rommel Fernández. No existe ninguna duda de que este proyecto es una completa estafa al Estado. Se pagó una repugnante fortuna y recibimos una obra que no llega a baratija. Pero la pregunta que debemos hacernos no es si el Estado paga por calidad. Lo que debemos preguntarnos es quién está detrás –cual carroñero– de estos empresarios, contratados no porque sean lumbreras en lo que supuestamente hacen, sino porque su deslumbrante brillo proviene de su desvergüenza para ser la fachada que sirve para desvalijar el Tesoro Nacional y entregar el producto de la estafa a sus socios ocultos. Es una lástima que no haya autoridad que pueda contra los nuevos amos del robo y el cinismo.
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10 sep 2021 - 05:04 AM