La Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional (AN) –que su presidente Benicio Robinson (PRD) ha convertido en su feudo personal, junto con otros impresentables de la AN– se ha convertido en una trampa para el chantaje. La mayoría de sus diputados solo esperan a que asistan funcionarios del Ejecutivo para tramitar la gestión de sus presupuestos, cuando le caen en pandilla, porque en esa comisión el lema es “que hay pa’ mí”. Los diputados abiertamente practican el chantaje político: primero, suelen hacer reclamos de lo abandonado que están sus circuitos y luego, a cambio de sus votos, esperan que los funcionarios se comprometan a hacer obras en sus respectivos circuitos o, de lo contrario, los diputados niegan lo que hayan ido a pedir. Y lo cierto es que ese rol corresponde a otros actores, pero los diputados lo usurpan para que esas obras le sirvan de trampolín para reelegirse, haciendo ver al electorado que, sin su intervención, no habría parques ni calles ni veredas ni hospitales o cualquier otro tipo de proyecto. La Comisión de Presupuesto de la AN es el escenario donde los diputados se quitan la careta y nos dejan ver el taimado rostro del facineroso político.
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23 sep 2021 - 05:04 AM