Los panameños quizá seamos las personas más pacientes de la tierra. Escuchar a los políticos decir tantas mentiras en nuestras narices es algo que pareciera ser parte del paisaje. Lo hacen por igual el alcalde de la ciudad capital, ministros de Estado y la gran mayoría de los diputados. Hasta al presidente de la República hemos escuchado diciendo cosas que sabemos perfectamente que no son verdad. Incluso, en sus discursos de campaña prometió cosas que sabíamos que no cumpliría y lo hemos comprobado con todo lo que está pasando hoy día. Es así como los ciudadanos reciben mensajes nada edificantes y poco a poco adoptan este patrón de conducta y empiezan a comportarse igual. ¿Ejemplos? Un ministro que dice que los huecos en las calles están en nuestra imaginación y otro que repite que no hay inseguridad; diputados que claman ser tan pobres como un pescador artesanal; un alcalde que en su plan de gobierno prometió un nuevo mercado y cuando llegó al poder pregunta “¿de qué mercado me habla?” Un gobernante que promete una constituyente y luego se distancia del tema. Funcionarios de la Asamblea Nacional que prometen transparencia, rendición de cuentas, contención del gasto, menos privilegios y todo es cuento. Mentiras y más mentiras.
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24 sep 2021 - 05:00 AM