Pareciera que algunos funcionarios tienen una proclividad natural a los problemas, como, por ejemplo, el alcalde de la ciudad capital, cuyo último desliz conocido es contratar de forma directa publicidad. En primer lugar, es un procedimiento nada transparente en materia de competencia y, en segundo lugar, gastar más de 673 mil dólares en eso refleja una irresponsable elasticidad en el uso del dinero, ya que el país atraviesa duros momentos económicos. El alcalde poco se ayuda y, de hecho, sabotea su propia gestión, pues a estas alturas debería saber perfectamente que las contrataciones directas son muy mal vistas, porque se prestan a la suspicacia. Y es que, al examinar la administración del alcalde, uno puede darse cuenta de que él tropieza con la misma piedra una y otra vez; que sus ideas para la capital son disparates tras disparates y que su gestión es errática y disfuncional. Incluso, este alcalde cree haber inventado una nueva rueda, solo que la suya es cuadrada, que en vez de rodar, permanece anclada en el mismo lugar, con lo cual condena a esta ciudad a vivir un eterno estancamiento, cuando lo que necesitamos con urgencia es progresar. ¡Qué manera de desperdiciar una gran oportunidad!
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06 oct 2021 - 05:04 AM
