No hay duda de que ser diputado en Panamá es alcanzar algo así como el Olimpo. Equivale a llenarse de privilegios para verse por encima del ciudadano común. Los diputados nunca están contentos con lo que tienen y ahora, en la discusión de las reformas al Código Electoral, han decidido mantener el fuero penal electoral, figura cuya propuesta era ser eliminada. Sin embargo, los “luceros” de nuestra democracia han decidido que semejante escudo de la impunidad debe continuar, para que candidatos y directivos de partidos políticos vuelvan a ser intocables por la Ley durante toda la campaña electoral. ¿Por qué recurrir a esa figura si no hay qué temer? Es que, como todos sabemos, muchos de nuestros políticos son delincuentes que encuentran refugio en estas figuras para evadir la justicia. Y qué mejor forma que legalizar una fuga de hecho, permitiendo que sujetos indeseables sean parte del engranaje gubernamental. Sus reformas solo buscan cuidar sus espaldas, legalizando la impunidad. Su actitud delincuencial perjudica la democracia y, en consecuencia, a todo el país. Por ello, estas –sus reformas– carecen de legitimidad, pues no son más que un calzón hecho a su medida. ¡Hasta cuándo vamos a aguantar!
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11 oct 2021 - 05:03 AM
