Hoy por hoy

Abiertamente, funcionarios de elección popular divulgan la gestión de recursos económicos estatales para hacer proselitismo que nada tiene de velado. Divulgan el uso de fondos estatales para la compra de equipos electrónicos para regalar; al igual que becas del Ifarhu; ayudas económicas para ciudadanos que al mismo tiempo son electores. Incluso, un diputado adelantó que entregará cheques del programa Capital Semilla de la Autoridad de la Pequeña y Mediana Empresa para apoyar a emprendedores y así reactivar la economía de uno de los distritos de su circuito. Si esto no es usar el dinero de los panameños para fines políticos, electoreros o clientelistas, alguien podría dar otra explicación que sea razonable sobre todas estas iniciativas, que, dicho sea de paso, no se pueden realizar sin la expresa complicidad del Ejecutivo. Y no es uno ni dos, hay al menos media docena de diputados en las mismas, y seguramente hay más en fila con el mismo propósito. ¿Es para esto que la Asamblea quiere más presupuesto? ¿En que parte de la Constitución y/o la ley está dispuesto que estas actividades las pueden hacer los diputados? Esto no es más que un descaro de estos señores, carentes de toda vergüenza.