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Hoy por hoy

El mensaje que recibieron los habitantes de Cauchero, en la provincia de Bocas del Toro, es el de alguien resentido, que se vengó de los electores de esa comunidad porque no favorecieron con sus votos a los candidatos del señor feudal: Si no estás conmigo, entonces estás en mi contra. Ese fue el mensaje cuando Cauchero fue expulsado del distrito cabecera de Bocas del Toro –y anexado al distrito de Almirante– tras la aprobación de la denominada “Ley Benicio”, que creó once nuevos corregimientos. La consecuencia de no haberse sometido a los deseos del mandamás de la región es que Cauchero no gozará de los beneficios que dispone la Autoridad Nacional de la Descentralización; tampoco cuentan con energía eléctrica ni agua potable ni caminos ni servicios de salud. Los habitantes de esa comunidad fueron condenados a sufrir un severo escarnio, a ver si aprenden a votar por el que manda. Así de sencillas son las cosas allá. Seguramente a esa comunidad tampoco llegan los innumerables obsequios que el diputado compra con plata del Estado y que reparte su hijo, quizás para heredar los favores del clientelismo que practica su padre cuando este decida pasar a retiro, luego de décadas exprimiendo al Estado. Esta es, probablemente, la peor expresión de la hipocresía y la miseria moral.