El país –particularmente la capital– ha sido sacudido por la cantidad de asesinatos que han ocurrido en las últimas horas, en medio de una guerra de pandillas cuyo escenario son lugares públicos y concurridos de la capital. Esta violencia evidencia las serias carencias del Gobierno en materia de prevención y resocialización; incluso, revelan un deficiente manejo de la inteligencia policial. Esta administración ha obligado a los ciudadanos a vigilar minuciosamente sus decisiones, pues no hay una que no esconda una doble agenda, y ahora hay que preocuparse hasta de perecer, víctima de una bala perdida. Mientras tanto, en la Asamblea Nacional, los diputados se niegan a discutir un proyecto de ley –el de extinción de dominio– que restaría poder económico a estas redes criminales. Hay diputados que cada vez se parecen más a estos grupos delictivos y hasta proponen normas para favorecer “a los que una vez se equivocaron”. Los gobernantes y el crimen organizado conducen el país hacia un caos por falta de una política de seguridad nacional. ¿Cuándo dejarán de improvisar y reaccionar, en vez de planificar y actuar?
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30 oct 2021 - 04:27 AM
