Finalmente, se ha llevado a cabo un estudio sobre la cultura política de los panameños. Los resultados vienen a corroborar buena parte de lo que ya sabemos o intuíamos, pues solo basta con mirar las preferencias del electorado cuando elige a sus representantes gubernamentales. El gobierno refleja, precisamente, el gran universo electoral y lo que vemos no es muy distinto de lo que arrojan los resultados de este estudio, es decir, que entre los electores panameños, el clientelismo, el “qué hay pa’ mí” y la carencia de valores, de principios y de una ideología es lo que reina. La política electoral para los panameños no es más que una transacción —que puede llamarse comercial—, en la que la materia prima que está a la venta es el voto, a cambio de alimentos, materiales de construcción o un nombramiento, mientras los “donantes” son “inversionistas” que esperan que los candidatos a quienes apoyaron les devuelvan el favor con la adjudicación de contratos o concesiones; la designación en altos cargos, dentro o fuera del país, o la expedición de leyes de las que puedan sacar provechos económicos en perjuicio de las mayorías. ¿Qué hacer frente al suicidio político colectivo? Es una pregunta que debemos hacernos desde ahora todos los electores.
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20 nov 2021 - 03:42 AM