El partido Cambio Democrático lleva a adelante gestiones para promover una revocatoria de mandato para casi el 85% de su bancada en la Asamblea Nacional porque, según el fiscal de ese partido, incumplió “los deberes y derechos que establecen los estatutos” del colectivo político. Lo cierto es que los diputados –casi todos– carecen de principios, de ideología, se rigen por las leyes de mercado, por la transacción política. Son fenicios que han aprendido a vender su voto al ritmo de su ya nada secreto slogan: “qué hay pa’ mí”. Y en el remoto caso de que prospere su expulsión, ¿qué debemos esperar de ellos? Seguramente se convertirán en lo que en el deporte profesional se conoce como “agentes libres”, abiertos a cualquier negociación para integrar las filas del partido que más les ofrezca. No se trata de representar los intereses del electorado, sino el suyo y los del nuevo amo. Muchos de los diputados que ahora enfrentan esta potencial expulsión ya tienen planes para arroparse con una nueva bandera, por lo que este proceso les viene a pelo. En otras palabras, no importa traicionar al partido o a los electores. Lo importante es ser fiel a su codicia, porque esta es, a fin de cuentas, la esencia de lo que son.
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23 nov 2021 - 04:44 AM
