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Hoy por hoy

Hoy se celebra el Día Internacional contra la Corrupción. La celebración pasa absolutamente inadvertida, aunque la corrupción celebra como nunca antes, pues si bien hoy se conmemora el día en su contra –seguramente en otros países, porque evidentemente aquí no– la verdad es que hoy, al igual que los 364 días restantes, alguien robará al Estado y nada pasará. La corrupción no es algo que pase de forma tan secreta y en un país cuyos habitantes son muy pocos, todo se sabe. Lo saben los medios, lo sabe la gente, los bancos, empresarios y funcionarios. No se logra sacar ilegalmente dinero del Estado sin la complicidad de otros. ¿Pero, qué hacer? El problema es que las instituciones de control están tan podridas como las personas que las dirigen, así que ¿a quién recurrir? ¿A la Procuraduría General de la Nación? ¿A la Contraloría? ¿Al Órgano Judicial? ¿Al presidente? ¿Al diputado? ¿A la Policía? En efecto, nada ha dado resultado, pues en la mayoría de los casos ellos no pueden dar una solución pues probado está que también son parte del problema. Hoy no habrá desfiles ni murales en las escuelas ni ensayos ni alocución ni un solo gesto de celebración. Hoy, alguien del Gobierno nos robará y ese, ese sí celebrará.