Finalmente, el Órgano Judicial hará lo que ha debido hacer años atrás: permitir que los interesados puedan participar en concursos para ocupar los cargos que el pleno de la Corte Suprema de Justicia ha declarado vacantes. Anteriores administraciones han tomado el camino más conveniente para sus intereses y el de sus allegados, designando a funcionarios que responden al que los nombró, en vez de a la justicia. Cientos de puestos fueron ocupados “de a dedo”, con las nefastas consecuencias que hemos sufrido. El Ejecutivo ha anunciado fondos millonarios para ejecutar el ambicioso plan de meritocracia y esperamos que cumpla su promesas, pues este país está a punto del colapso por la anarquía que reina en materia de justicia. Sabemos que el sistema que se desarrollará no es perfecto, pero, sin duda, será mucho mejor que el que tenemos actualmente, que es notoriamente inoperante y una completa vergüenza. La implementación de la carrera judicial ayudará a sanear este órgano del Estado y es probable que, por primera vez en mucho tiempo, empecemos a ver una luz que nos ayude a volver a confiar. Esperamos que este sea el principio de una verdadera justicia en Panamá.
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08 ene 2022 - 04:39 AM