Las necesidades de las juntas comunales –a cargo de los representantes de corregimiento– son muchas, diversas y varían según su ubicación. Pero las autoridades electas han establecido como prioridad recibir elevadísimos ingresos, provenientes de los escasos fondos que manejan algunas juntas comunales, en detrimento de sus habitantes. Un ejemplo de necesidades insatisfechas son sus flotas vehiculares. La mayoría no cuenta con suficientes carros; en cambio, unas pocas poseen tantos que virtualmente no les hace falta nada. En el caso del Municipio de Panamá, donde sus representantes de corregimiento cobran cada uno $5 mil de movilización, hay juntas comunales con 1 o 2 vehículos, pero otras cuentan con más de 20, como la de Tocumen –cuyo representante es un exdiputado–, flota en la que hay buses y equipo pesado. Otros han destinado decenas de miles de dólares para comprar autos para su desplazamiento personal, adquiridos en los momentos más críticos de la pandemia. Tal es el caso de las juntas comunales de El Chorrillo y Las Cumbres. Tenemos entonces representantes beneficiados con favores que les permiten trabajar cómodamente, mientras otros ponen su prioridad en su confort personal. Así, pues, unos gozan de privilegios políticos, y el que no, se autoprivilegia a sí mismo.
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25 ene 2022 - 04:34 AM
