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Hoy por hoy

El alcalde de la ciudad de Panamá parece vivir en una cápsula que le impide tener contacto con la realidad. Los habitantes del distrito más poblado del país hemos visto las erráticas y caprichosas ideas de este funcionario, que solo sabe discurrir proyectos faraónicos, cuyo uso práctico no tiene impacto alguno en los graves problemas que sufre el distrito. El último disparate del alcalde es construir un nuevo mercado de mariscos en la cinta costera, limitando las pocas áreas destinadas al esparcimiento público en la capital y, específicamente, en la cinta costera. Aparte de que no es necesario un nuevo mercado, los $40 millones que quiere destinar a este proyecto bien podrían tener un mejor uso, para ampliar la reducida oferta de espacio público que tanto necesitan los habitantes del distrito, asediado por el agresivo avance urbano, gracias a la generosidad de la Alcaldía capitalina, que, irónicamente, no deja de aprobar cambios de zonificación para moles de hierro y concreto, reduciendo cada vez más el espacio público. Lo peor es que el alcalde no parece dejarse aconsejar; busca afanosamente sepultar su futuro político con proyectos ajenos a las necesidades básicas de sus electores.