Exclusivo

Hoy por hoy

El Ejecutivo envió una iniciativa de ley a la Asamblea Nacional, que ya fue aprobada unánimemente en segundo debate. Se trata de la creación de la Universidad Autónoma de los Pueblos Indígenas, dirigida a los habitantes de la comarca Ngäbe Buglé. Nadie duda de que es una excelente iniciativa, necesaria para que la educación superior alcance a una población tradicionalmente marginada y olvidada por los gobiernos. El proyecto de ley indica que el rector será elegido por 5 años, sin opción a reelegirse. Pero, luego de todos los chanchullos de los que hemos sido testigos con el tema de la reelección indefinida de la actual rectora de la Universidad Autónoma de Chiriquí (Unachi), la sospecha se asoma. ¿Es realmente para educar? ¿O es para premiar a alguien con el cargo de rector y salario de $13 mil? ¿Acaso es la excusa para nombrar a más funcionarios con doble salario? ¿O será para servir al clientelismo rampante de este gobierno? El escepticismo es inevitable cuando una buena obra –en apariencia– encubre los negociados y la sinvergüenzura de políticos inescrupulosos que solo buscan la oportunidad de llenarse los bolsillos a costillas de los más necesitados. Así de podridos estamos.