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Hoy por hoy

El presidente de la República -que hace poco dijo que no sabía cuánto devenga- no puede responder por los $213.5 millones en consultorías gastadas por su gobierno, porque no ha “revisado la lista”. El ministro de Economía tampoco da cuenta de estas asesorías, porque aunque sí autorizó los desembolsos, dijo que no maneja la información correspondiente. Y el contralor, pues anda ocupado asesorando a alcaldes y representantes sobre cómo hacer uso del renglón de gastos “imprevistos”. Manejando un país así, ¿cómo van a tener idea de asuntos como la salud pública, el desabastecimiento de medicamentos y la atención a pacientes con enfermedades crónicas? La CSS no debería perder más tiempo y examinar su ineficiente y burocrático procedimiento de compra y contratación de servicios, cuál es su incidencia en el costo de los medicamentos y cómo afecta esa situación a los asegurados y a la población en general. Aquí la gente se muere por falta de atención, de tratamientos y de insumos, pero hay que ver cuántos medicamentos y equipos se podrían adquirir con lo que gastan en planillas, doble salarios, alquiler de flotas, gastos de movilización, consultorías y anuncios publicitarios para decirle al país que los medios de comunicación mienten cuando transcriben cifras proporcionadas por el MEF. ¡Vergüenza!