Hoy x hoy

Sobre el escritorio del presidente Laurentino Cortizo reposan cuatro proyectos de ley, cuya sanción tendría consecuencias funestas para el país. Está, por ejemplo, el que permitiría la reelección de la polémica rectora de la Universidad Autónoma de Chiriquí, Etelvina Medianero de Bonagas, cuyo músculo entre los diputados ha quedado en evidencia. Además, espera sanción –o veto presidencial– el proyecto que modifica las reglas para la revocatoria de mandato de los diputados. De ser sancionado, éstos no estarían expuestos a perder su curul por tomar, como bancada, decisiones distintas a las directrices de su respectivo partido. En otras palabras, el proceso que Cambio Democrático sigue a 15 de sus diputados quedaría, teóricamente, sin efecto. Con esta decisión, Cortizo, de un plumazo, confeccionaría otro traje a la medida de los intereses políticos de aquellos que desde el Legislativo le permiten gobernar. Todo esto sin contar el proyecto que modifica las estructuras de los patronatos que atienden entidades de salud y el que tiene que ver con la nacionalización de la carrera de historiador. ¿Hasta cuándo permitirá el presidente que los caprichos políticos de copartidarios y aliados secuestren los intereses del país? Si espera que hayamos olvidado sus consecuencias cuando sancione estos proyectos, está harto equivocado.