Hoy por hoy

La propuesta de desarrollar facilidades para turistas en áreas verdes protegidas –una iniciativa del Ministerio de Ambiente (Miambiente)– merece un estudio profundo y preciso, pues, para desgracia del país, Miambiente no ha sido, ni de lejos, una institución que se haya distinguido por proteger los recursos naturales del país. Por el contrario, los ha puesto en peligro muchas veces, emitiendo, por ejemplo, permisos de tala justamente en zonas protegidas. Facilitar la vida a los turistas no es dar autorización para levantar rascacielos que alberguen hoteles cinco estrellas ni lujosos restaurantes o esas infraestructuras que, al terminar de construirlas, no queda área protegida alguna, pues esta fue devastada para darle paso al turismo masivo. Señores de Miambiente, antes de levantar una piedra deben entregar al país un estudio detallado de dónde, cómo, cuándo y por qué necesitan hacer una intervención en estas zonas. No basta con querer hacer el desarrollo. El país necesita saber, porque estas experiencias ya las hemos vivido antes y no tienen nada de agradable, sobre todo cuando ocultan intereses de terceros; cuando nadie está velando para que se cumplan los estudios de impacto ambiental. Sin ser transparentes en estos temas, no esperen aplausos por sus iniciativas.

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