Vivimos en un planeta finito. En nuestro tiempo valiosos ecosistemas están desapareciendo por la acción humana. Frente a esto, es esperanzador que el Ministerio de Ambiente, haya iniciado la consulta para declarar a la isla Boná y sus alrededores, como un refugio de vida silvestre. La prístina isla fue protagonista de la ambición de políticos y de inversionistas, que buscaban desarrollar una finca de tanques de combustible marino arriesgando el bosque existente, los arrecifes y los miles de nidos de aves migratorias, que tienen a Boná como su hogar de paso en Panamá. Ahora existe la oportunidad de proteger a esta isla como debe ser, ojalá el Ministerio de Ambiente tome la iniciativa de llevar un paso más adelante esta protección, y proponga una iniciativa de ley para garantizar la máxima conservación posible. La isla Boná es un ejemplo de los grandes tesoros que podemos perder en este país. Su riqueza y su patrimonio natural servirán de vitrina para conocer y proteger un mundo natural amenazado por la inconsciencia. Gracias a la sociedad civil y a los científicos que alertaron del peligro, hoy la isla Boná está más cerca de ser una esperanza de un mejor futuro.
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24 sep 2019 - 05:00 AM