Hoy por hoy

En una sociedad democrática, la Fuerza Pública tiene el deber de tutelar los derechos de todos actores sociales cuando expresan su opinión o se manifestan pacíficamente. Las detenciones de casi un centenar de ciudadanos panameños y extranjeros durante dos noches de protestas frente a la Asamblea Nacional causa serias preocupaciones sobre la capacidad de nuestras fuerzas de seguridad de garantizar el orden público y de respetar las libertades civiles simultáneamente. Está confirmado que se detuvo a personas que no tenían que ver con las protestas y que durante el término en que los detenidos estuvieron a cargo de la Policía Nacional, había mucha confusión sobre el protocolo de actuación que debían seguir las autoridades. Luego, una sola casa comunitaria de paz ventiló los casos individualmente, provocando un embotellamiento burocrático innecesario. La protesta sana y bien llevada es fundamental para la democracia. Esa es una realidad que debemos aceptar como parte de la vida en una sociedad abierta. Que la Policía no supiera cumplir su rol, es intolerable para nuestro país, sobre todo, con los lamentables antecedentes históricos que tenemos en esta materia.

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