Hoy por hoy

En cuestión de unos 30 minutos, la aplanadora oficialista en la Comisión de Credenciales de la Asamblea Nacional aprobó en grupo y sin debate, ocho designaciones para altos cargos gubernamentales. Según el presidente de la comisión, no había tiempo para los debidos cuestionamientos ni el examen mínimo del historial profesional de los designados. Tampoco se pudo ilustrar al país acerca de cómo entienden sus respectivas carteras los nuevos funcionarios. Y es que semejante apuro por parte de la Asamblea Nacional solo puede deberse a que ya ha transcurrido el primer mes de gobierno y todavía hay cargos cuyos designados no han podido ocupar. Pero, ¿qué culpa tiene el país de quedar preso de las negociaciones políticas de la Asamblea y sus mandamases? No hay excusa para que los diputados ignoren su deber de escrutar, cuestionar y fiscalizar. Muy bien habrían podido habilitar los viernes y fines de semana para desarrollar su tarea plenamente. En su lugar tomaron el camino fácil de la complacencia. ¿A cambio de qué? Esta no es la transparencia que nos prometió el buen gobierno. ¡Qué irresponsabilidad!

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