Valter Lavítola ha sido condenado otra vez, pero en esta ocasión, no por un delito cometido en Italia, sino en Panamá. Cumplirá tres años de cárcel por ser parte de un esfuerzo para extorsionar a la empresa Impregilo a fin de que construyera un hospital en Veraguas. A pesar de que el fiscal solicitó una sentencia mínima para Lavítola, las magistradas que dieron el veredicto triplicaron la sanción, enviando un fuertísimo mensaje contra la corrupción internacional. La novela rosa de “babosadas” y mentiras de la “opo”–como solía referirse a estas investigaciones el expresidente Ricardo Martinelli– está llegando a su fin, y los socios panameños de Lavítola deben estar preocupados por las consecuencias que este fallo implica. Con esta sentencia y toda la evidencia que la sostiene no es de extrañar que los fiscales italianos abran una causa penal contra el socio más importante de Lavítola en Panamá. Corresponde a las autoridades judiciales panameñas buscar las evidencias disponibles en los expedientes italianos y empezar sus propios casos, no sea que el país pierda la gloria de encarcelar a sus propios corruptos, quienes enfrentarán la justicia aquí o en Italia.
hoyporhoy
12 dic 2014 - 11:05 AM