El programa “Barrios seguros” busca romper los círculos viciosos que sirven de lastre a los jóvenes de comunidades vulnerables. Descubrir que una parte de los bonos de supermercados que reciben estos beneficiarios es negociada por ellos mismos con otras personas de sus comunidades para comprar cigarrillos y bebidas alcohólicas debe ser un llamado de atención para que se rediseñe el programa, de forma tal que reciban un acompañamiento real para sacarlos de las pandillas y reintegrarlos a la sociedad. En política social no se puede cerrar los ojos y pensar que tirando dinero a manos llenas los problemas se resuelven solos y más cuando tienen una complejidad enorme como los desafíos que enfrentan las comunidades y vecindarios de Panamá. Los adolescentes en riesgo también necesitan padrinos, tutores y mentores responsables.
hoyporhoy
14 dic 2014 - 05:57 AM