En un acto sin precedentes, millones de personas, incluyendo decenas de mandatarios de Europa y el Medio Oriente, marcharon ayer por las calles de Francia para protestar contra el terrorismo. Al igual que la expresión de solidaridad con las víctimas de París que se le hará en Panamá en el día de hoy en la Plaza de Francia, el mensaje debe ser claro y contundente: el mundo no puede aceptar atentados contra la libertad de expresión. Una democracia y un Estado de derecho maduro deben estar comprometidos con la defensa de la disidencia y las opiniones de las minorías. El mundo islámico, al igual que gran parte de la América Latina, necesitan de más democracia y de mejores oportunidades para los excluidos de sus sociedades. Sin libertad de expresión ni acceso a la información solo se garantiza el oscurantismo, la corrupción y la desesperanza. Todos somos Charlie Hebdo.
hoyporhoy
12 ene 2015 - 07:41 AM