Las expresiones artísticas panameñas viven su mejor momento, reflejo tanto de la madurez de sus creadores como de la sociedad que es capaz de abrazarlos. La pintora Olga Sinclair tiene una muy merecida retrospectiva en Florencia, donde se examinará la evolución de su obra y se conocerá, de primera mano, su historial. En la música, Danilo Pérez, con su consagrado festival internacional de jazz, convoca artistas de todas partes del mundo y ayuda a crear una nueva generación de músicos panameños. En la literatura, Manuel Orestes Nieto es invitado a participar como jurado en Cuba en el premio literario Casa de las Américas. Estos son tan solo tres ejemplos destacados de lo que nuestro pueblo es capaz de ser y hacer. Las vocaciones y talentos de quienes son artistas son demasiado valiosas para que sean reprimidas. El arte es esencial para la vida, y Panamá tiene muchas historias que contar, colores que compartir, sonidos que codificar, y talentos para ser esculpidos como obras maestras. Al igual que se puede comer de la soberanía y de la dignidad, se puede vivir del arte.
hoyporhoy
15 ene 2015 - 06:55 AM