El día lunes en la noche, una parte significativa de diputados de la Asamblea Nacional demostró con creces la falta de educación y la irresponsabilidad con que manejan los asuntos importantes y prioritarios del país. Mientras el administrador del Canal de Panamá contestaba con decencia, detalle y paciencia sus preguntas, los miembros de la augusta cámara se portaron groseros con su invitado, e incluso, parecía que celebraban la animosidad con que un grupo de trabajadores del Canal expresaban, desde las gradas, descontento con su jefe. Seamos claros: los diputados tienen el derecho y el deber de disentir, cuestionar y fiscalizar a las autoridades y agencias del Estado, sin embargo esto debe ser hecho con suma preparación, responsabilidad y cortesía. El que la Autoridad del Canal de Panamá esté pasando un mal momento en sus relaciones laborales y en el proyecto de ampliación, no es causa para celebrar o razón para hostigar a nadie, sino motivo para hacer una profunda reflexión sobre cómo podemos mejorar nuestra forma de gestión y el sistema de pesos y contrapesos que debe caracterizar una democracia. Lo demás es inaceptable.
hoyporhoy
21 ene 2015 - 07:25 AM