“Tengo que acabar con esta novela”, fueron las palabras de la prófuga de la justicia y exdirectora del extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Colombia, María del Pilar Hurtado. Bastó la alerta máxima de Interpol para capturar a la colombiana en cualquiera de los 190 países, para que la exfuncionaria del gobierno de Álvaro Uribe apareciera por sus propios medios en la Embajada de Colombia en Panamá, y luego fuera expulsada a su país. Los delitos de los que se la acusa incluye la violación a la intimidad de las telecomunicaciones de magistrados, periodistas y defensores de los derechos humanos. Aunque también se adicionan peculado, falsedad ideológica y otras conductas punibles cuyo esclarecimiento empezará a ayudar a entender un capítulo oscuro de la política del vecino país. ¿Por qué ella se mantuvo por cuatro años en Panamá con la mayor libertad? Esta sigue siendo una incógnita para la ciudadanía y la comunidad internacional que solo deben aclarar los políticos involucrados. Para Panamá se corre el telón sobre la deshonrosa decisión de recibir a la no tan ilustre visitante. ¿Hemos aprendido la lección?
hoyporhoy
01 feb 2015 - 06:13 AM