Tal como lo hace en su país, el régimen chavista –ahora con Nicolás Maduro a la cabeza– intenta ocultar en el extranjero un hecho público y notorio: que en 16 años de gestión no ha logrado mejorar la calidad de vida de los venezolanos y, por el contrario, los ha sumido en la peor crisis de su historia contemporánea, todo ello a pesar de las inmensas oportunidades que ha tenido gracias a los elevados precios del petróleo. En su afán por acallar la crítica interna, Chávez en el pasado y Maduro en el presente han cerrado y censurado radios, televisoras y periódicos. Como si fuera poco, ahora cargan —lanza en ristre— contra la libertad de expresión en otras latitudes; atacan a un célebre caricaturista de la revista colombiana Semana por dibujar el escudo venezolano de una forma que no beneficia al gobierno; culpan a un consultor de mercadeo político por la mala imagen que tiene Venezuela y además presionan a las empresas españolas en Caracas para que cesen lo que consideran como una campaña de algunos medios de comunicación españoles contra su país. Mientras tanto, ahí siguen la escasez, las colas y la inseguridad.
hoyporhoy
18 feb 2015 - 05:23 AM