La clase política se ha ganado ampliamente la desconfianza del pueblo panameño. Y las razones están a la vista: el robo descarado del dinero de nuestros impuestos, el eterno clientelismo, el despilfarro y mal uso de nuestro patrimonio, la falta de transparencia y la arrogancia de sentirse por encima de la ley. Y tienen por qué sentirse así: porque ellos legislan para ser intocables, para no rendir cuentas. Los fueros y privilegios han sido creados con el único fin de convertir a los políticos en una casta que no le debe explicaciones a nadie. Al menos, eso es lo que ellos creen. Pero, justamente porque gozan de nuestra mayor desconfianza es que hoy más que nunca deben despojarse de estos privilegios porque si quieren nuestro respeto, deben ganárselo. Y no lo lograrán hasta que entiendan que son tan ciudadanos como cualquier otro, que deben estar sometidos a la justicia ordinaria como todos los que les pagamos su salario; que deben responder por los dineros que administran, que no son suyos, sino nuestros. Y si conservan el privilegio o el fuero, jamás debe ser excusa para evitar que rindan cuentas por actuaciones dolosas o impropias.
hoyporhoy
15 mar 2015 - 05:25 AM