La Alcaldía de Panamá ha empezado a ser estricta en torno a los permisos de construcción. Por más que la patronal que representa a los empresarios de la construcción se queje de retrasos que mantienen “estancados” los proyectos, el nuevo ingeniero municipal está haciendo que se cumpla la ley, algo que en el pasado –por lo que ahora se ve– no era un requisito para obtener la firma de sus antecesores. Y justamente porque ahora tienen que respetar la legislación vigente es que la construcción aparenta estar empantanada, cuando lo que en realidad pasa es que los planos se devuelven para que cumplan con las disposiciones en esta materia. La capital ya no puede seguir creciendo con el desorden del que hemos sido testigos. La ciudad de Panamá es hostil, está a punto del colapso por el caos vehicular, por el envejecimiento de sus estructuras públicas, por la carencia de espacios verdes y aceras. Son muchos los problemas que aquejan a la ciudad como para que empeore porque se viole la ley. Sacrificar el bienestar de los ciudadanos de la capital por complacer al sector de la construcción no tiene ninguna justificación. Esta ciudad es de todos, no solo de los constructores.
hoyporhoy
17 mar 2015 - 05:23 AM