No cabe duda de que el PAN, en cualquiera de sus modalidades, ha sido el detonante de un apetito voraz en la clase gobernante. Irónicamente, a pesar de lo escandalosa que ha sido su existencia, el festín no termina. La estructura creada en el año 2010 para darle una paliza a la piñata del Estado permanece intacta. En la Asamblea hay dos anteproyectos para ponerle fin a la diversión gubernamental, pero nadie parece hacerles caso. Uno fue presentado por la diputada independiente Ana Matilde Gómez, que –entre otras cosas– obligaría al PAN a regirse por la ley de contrataciones públicas de 2006. El otro es más contundente: propone la eliminación de la entidad. Y aunque este último fue presentado por los panameñistas Luis Eduardo Quirós y Jorge Alberto Rosas, ello no parece conmover al presidente de su partido y, a la sazón, de todos los panameños, que anda pensando más en reconvertir a la entidad que en liquidarla. Qué parte del “no”, no entiende.
hoyporhoy
28 mar 2015 - 06:29 AM