Pocas veces la historia nos regala la oportunidad de ser testigos de disertaciones presentadas en nuestro suelo por grandes estadistas. Los argumentos planteados en los foros paralelos a la VII Cumbre de las Américas evidencian que la preocupación de la región gira en torno a un desarrollo inclusivo, a la libre participación de los ciudadanos en la toma de decisiones, a la transparencia y rendición de cuentas y a la educación, como el reto más importante de gobiernos, sociedad civil y empresarios. En un continente en donde las desigualdades afectan la vida de muchísima gente, es una obligación moral de todos los gobiernos combatir la corrupción para garantizar que los recursos económicos sean administrados en la búsqueda del bien común. Para asegurar un crecimiento económico equitativo, los tiempos en que las políticas públicas son dictadas por razones personales, comerciales o ideológicas tienen que terminar. Los gobernantes de la región deben aprender a escuchar y respetar a sus pueblos y a dirigir sus naciones aplicando valores universales. Las ideas están sobre la mesa, es hora de concretarlas. El histórico apretón de manos entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su homólogo cubano, Raúl Castro, y la emotiva ceremonia de inauguración, protagonizada por niños, nos llena de esperanzas de que las generaciones venideras podrán, por fin, vivir en un continente en donde los retos del futuro se enfrenten de forma unificada, en el que reine la paz y exista un respeto absoluto a la dignidad del ser humano.
hoyporhoy
11 abr 2015 - 08:09 AM