En tiempos marcados por la intolerancia, especialmente la más corrosiva de ellas -la de carácter religioso-, uno de los grandes retos de la religiones es promover el diálogo y la comprensión entre los seres humanos para evitar que con el pretexto de las diferencias de fe -o la ausencia de ella- se recurra a la violencia. El papa Francisco, cabeza de la Iglesia católica, en un reciente viaje a Sri Lanka, ante líderes de diversas religiones, fue claro: “Nunca se debe permitir que las creencias religiosas sean utilizadas para justificar la violencia y la guerra”. Las actuales matanzas de cristianos y los horrores que cometió la Santa Inquisición son ejemplos de ese fanatismo. He ahí un gran reto para la Iglesia y particularmente para el cardenal José Luis Lacunza. No solo deberá hacer frente a problemas de la propia institución como la indiferencia hacia la fe, sino que también tendrá que trabajar en asuntos que van mucho más allá de los altares, como la promoción del diálogo con otras culturas y una educación en la que ha de primar el respeto y la tolerancia.
hoyporhoy
14 abr 2015 - 06:34 AM