La dictadura militar panameña y en particular sus últimos tres años representaron la época más oscura de la historia de nuestro país. No solo fueron años en los que la vida humana, la integridad física y moral eran conceptos irrespetados a diestra y siniestra, sino también fue un tiempo en el que el derecho a opinar, disentir y a expresar abiertamente lo que uno pensaba estaba prohibido a todo aquel que no compartiera el ideario del régimen militar. Los medios de comunicación no estuvieron exentos. La censura y los mecanismos de intimidación eran parte del día a día. Sin embargo, nada pudo callar la voz de aquellos que valientemente decidieron encarar al régimen. Hoy, países como Venezuela y Ecuador enfrentan una historia similar. En el primero, el gobierno madurista persigue a todo aquel que tenga una voz independiente y crítica, aplicando medidas represivas que ya han provocado el cierre de varios medios. En el segundo, el presidente Correa irrespeta derechos fundamentales, aprobando leyes restrictivas a la libertad de expresión. El silencio ante semejantes atrocidades es imperdonable. Pero no ser capaces de aprender de los errores de la historia es lamentable.
hoyporhoy
17 abr 2015 - 06:07 AM