Pocos panameños han tenido una trayectoria tan visiblemente positiva como la de Rubén Darío Carles Grimaldo. Quizás ello se deba a la pasión con la que Chinchorro, como todos lo conocían, vivió cada una de las facetas de carácter público y privado en las que sirvió a Panamá. De su carrera de servidor público sobresalió en forma temprana la asesoría que brindó al presidente Enrique A. Jiménez, para la creación de la Zona Libre de Colón. También fue ministro de Estado en las administraciones de Ernesto de la Guardia y Arnulfo Arias. Entre 1990 y 1993, después de la invasión que puso fin a la dictadura militar, se comprometió plenamente con la restauración económica del país. Su sobresaliente desempeño como contralor general de la Nación fue esencial para la construcción de los cimientos en los que descansa nuestra privilegiada economía contemporánea y tal vez con esa gestión impactó favorablemente la vida de tantos ciudadanos, que pocos panameños podrán igualarlo. Por ello será recordado siempre como “el saneador de las finanzas públicas”. En señal de respeto a su labor como docente universitario, aun décadas después muchos se dirigían a él como “profesor Carles”. En 1994 fue candidato a Presidente de la República. En el sector privado, llegó a ser vicepresidente para Panamá de The Chase Manhattan Bank. Junto con Querube, su compañera de vida y de luchas, es una inspiración para la democracia panameña. En el diario La Prensa siempre se le recordará y reconocerá como un prominente miembro de la junta directiva, de la que fue presidente. Chinchorro es un ejemplo de vida a seguir y un faro referente para los funcionarios y para todos los que aspiran a ocupar cargos al servicio del Estado. Hoy nos queda enunciar la enorme gratitud que todos los panameños tenemos para con él.
hoyporhoy
18 may 2015 - 05:41 AM